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La India no tiene por qué estar agradecida con la Madre Teresa
[Sanal Edamaruku, Secretario General de la Asociación Racionalista de India y Presidente de "Rationalist International", en una declaración emitida con motivo de su beatificación el 19 de octubre.] India, en particular Calcuta, es vista como la principal beneficiaria de la legendaria "buena obra" a favor de los pobres de la Madre Teresa, obra que la volvió la católica más famosa de nuestros tiempos, ganadora del Premio Nóbel de la Paz y una santa viviente. Al evaluar lo que ella ha hecho aquí, creo que la India no tiene razón alguna para estarle agradecida. La Madre Teresa le ha dado una pésima fama a Calcuta, pintando esta bella, interesante, viva y culturalmente rica metrópolis con los colores de la suciedad, miseria, desesperanza y muerte. Convertida así en el gran desagüe, Calcuta se volvió el más famoso lienzo donde dibujar la caridad más especial. Su orden es sólo una entre más de 200 organizaciones caritativas que intentan ayudar a los "bajos" habitantes de Calcuta, buscando que se construyan un mejor futuro. Localmente, no es ni visible ni activa. Sin embargo, aparentes grandezas como la historia sin base de su escuela para 5000 niños le han traído a su institución una enorme publicidad internacional. ¡Y enormes donaciones! La Madre Teresa ha recaudado muchos millones (algunos dicen que billones) de dólares en nombre de los pobres de India (y muchos más en nombre de los pobres de otros "desagües" del mundo). ¿Adónde se fue todo ese dinero? Con toda seguridad no se ha utilizado para mejorar la calidad de vida de aquellos para quienes estas donaciones fueron hechas en un principio. Las monjas de su orden les entregan algunos platos de sopa y ofrecen refugio y cuidado a algunos de los enfermos o a los muy sufrientes. La orden más millonaria del mundo no es muy generosa en realidad, ya que gusta de enseñar las bondades de la pobreza. "El sufrimiento de los pobres es algo muy hermoso y el mundo recibe mucha ayuda a través de la nobleza de este ejemplo de miseria y sufrimiento", dijo la Madre Teresa. ¿Tenemos que agradecer esta enseñanza proveniente de una billonaria excéntrica? La leyenda de sus "Hogares para moribundos" ha llevado al mundo a las lágrimas. La realidad, sin embargo, es escandalosa: En esas casitas primitivas y superpobladas, muchos pacientes tienen que compartir las camas. A pesar de que muchos sufren de tuberculosis, SIDA y otras enfermedades altamente contagiosas, la higiene no es una preocupación para las monjas. Los pacientes son tratados con lindas palabras e insuficientes medicinas (a veces vencidas) que se les aplican con jeringas viejas y se les lava con agua sucia. Uno puede escuchar los gritos de pacientes a quienes se les extraen gusanos de sus heridas abiertas con pinzas y sin ningún anestésico. En principio, casi ni se les da analgésicos en casos de dolor extremo. De acuerdo con la osada filosofía de la Madre Teresa, "el regalo más hermoso para una persona es poder participar de los sufrimientos de Cristo". Una vez, ella trataba de reconfortar a un sufriente que gritaba diciéndole: "Estás sufriendo, ¡eso quiere decir que Jesús te está besando!". El hombre se enfureció y le gritó: "¡Entonces dile a tu Jesús que no me bese!". Cuando la Madre Teresa recibió el Premio Nóbel de la Paz, aprovechó la oportunidad en su discurso en Oslo, difundido por los medios de todo el planeta, para declarar que el aborto era la mayor maldad en el mundo y para lanzar una fiera advertencia contra el control de la natalidad. Manifestó que su trabajo caritativo era sólo parte de su gran lucha contra el aborto y el control de la natalidad. Esta posición fundamentalista es una cachetada a la India y a otros países tercermundistas, donde el control de la natalidad es una de las claves para lograr el desarrollo, el progreso y la transformación social. ¿Tenemos que agradecerle a la Madre Teresa por liderar esta batalla propagandística mundial en contra de nuestro desarrollo con el dinero que recaudó en nuestro nombre? La Madre Teresa no sirvió a los pobres de Calcuta, sirvió a los ricos de Occidente. Ella los ayudó a superar su sucia conciencia tomando billones de dólares de sus bolsillos. Algunos donantes fueron dictadores y criminales, quienes de esa manera trataron de blanquear sus vestidos manchados. La Madre Teresa los reverenció y felicitó por un precio. Por otro lado, muchos de sus donantes fueron personas honestas con buenas intenciones y un cálido corazón, que cayeron en la ilusión de que la "Santa del desagüe" estaba ahí para enjugar las lágrimas de todos y para terminar con la miseria y la injusticia en el mundo. Aquellos que se enamoran de una ilusión suelen negarse a ver la realidad. Traducción de JEES [Jose Enrique Escardó Steck] |